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Retinopatía diabética, ¿en qué consiste?

20 de mayo de 2014    Deberías ver

La retinopatía diabética es la complicación ocular más común entre las personas diabéticas. Es más frecuente en aquellos diabéticos que abusan del tabaco, padecen obesidad y/o hipertensión arterial. Se trata de una complicación ocular causada por una serie de alteraciones en los vasos sanguíneos de la retina. Éstos pueden sufrir desgastes dejando que se escapen fluidos dentro del ojo o, incluso, pueden llegar a ocluirse.

Retinopatia diabética

La retina, situada en la parte posterior del ojo, es una fina capa de tejido sensible a la luz. Es la zona en la que se proyectan las imágenes. La luz incide en la retina y desde ésta se transmiten al cerebro en forma de impulsos nerviosos. Los vasos sanguíneos situados en ésta son los que se ven alterados a causa del alto nivel de azúcar en sangre (glucemia).

La diabetes tipo 1 y la diabetes tipo 2 pueden provocar lesiones en estos vasos sanguíneos. 

Las lesiones consisten en la creación de pequeñas dilataciones de los vasos sanguíneos como ampollas o microaneurismas que explotan derramando fluidos o sangre dentro del ojo. Esto produce que la retina se inflame y que se depositen en ella materiales (llamados exudados) que transporta la sangre. En esta etapa de la enfermedad, llamada retinopatía no proliferativa, la persona que sufre retinopatía diabética puede no ser consciente de ello ya que no se produce ninguna alteración perceptible en la visión. Pero a medida que la enfermedad avanza se van produciendo otras complicaciones que llevan desde una visión borrosa, pasando por la visión de manchas, sombras y dificultad para ver de noche, a pérdidas de visión significativas.

En la retinopatía diabética, existe una fase de la enfermedad más avanzada llamada retinopatía proliferativa, en la que el proceso se agrava. Es el momento en que, con el objetivo de remplazar los vasos sanguíneos dañados, la retina intenta formar otros nuevos. Éstos son más propensos en sufrir lesiones debido a su debilidad. Por ello, se tienen más posibilidades de que en el ojo se produzcan hemorragias.

Controlar la diabetes, evitar el tabaco y mantener unos niveles normales de presión arterial. Pueden contribuir a prevenir la retinopatía diabética. Para las personas diabéticas es recomendable que acudan a su oftalmólogo para realizarse revisiones periódicas para controlar su visión ya que la retinopatía diabética mal controlada puede evolucionar hacia la ceguera si no se detecta a tiempo.

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