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¿Qué es la hipertensión ocular?

14 de agosto de 2014    Deberías ver

La hipertensión ocular es el resultado del aumento excesivo de la presión dentro del ojo (la presión intraocular o PIO).

Hipertensión ocular y flujo del humor acuoso

En el segmento anterior del ojo se encuentra el humor acuoso. Se trata del líquido transparente encargado de nutrir y oxigenar las estructuras del globo ocular como la córnea y el cristalino que no tienen aporte sanguíneo. Este líquido también contribuye a la refracción de la luz que entra en los ojos. Además, es el responsable de la presión intraocular mediante la creación y eliminación continua de pequeñas cantidades de líquido. En el caso de que exista alguna irregularidad en el proceso de esta última función, puede aparecer la hipertensión ocular.

La hipertensión ocular sucede cuando hay algún tipo de anomalía en la circulación del humor acuoso. En ocasiones, la eliminación del líquido no es la adecuada o la producción del humor acuoso es mayor que la cantidad de líquido que es drenado y filtrado. Es por ello que el líquido se acumula y se desestabiliza la presión del interior del ojo. De este modo la presión aumenta y supera los niveles normales  (entre 12 a 20 mmHg.) con lo que ayuda al desarrollo de enfermedades como el glaucoma.

Las personas más propensas a padecer hipertensión ocular son:

  • aquellas que superen los 40 años de edad
  • las que tengan antecedentes familiares de hipertensión ocular o glaucoma
  • las que tengan diabetes.

Pero también es posible padecer hipertensión ocular después de una lesión en el ojo. También puede aparecer como consecuencia de otras enfermedades oculares o tras la ingesta de algunos medicamentos.

Es importante acudir a exámenes oftalmológicos periódicos ya que la hipertensión ocular no suele presentar síntomas. Será el oftalmólogo, tras una evaluación oftalmológica, quien determine si se está ante una hipertensión ocular.

Uno de los instrumentos para medir la presión intraocular es el  tonómetro  que  medirá la resistencia de la córnea frente a la presión. Otro instrumento es el oftalmoscopio con el que se puede examinar el nervio óptico para comprobar si existen daños. Y para comprobar el espesor de la córnea, el cual puede afectar la presión ocular, se emplea el paquímetro oftalmológico que se coloca suavemente sobre la córnea.

También puede realizarse diversos exámenes para determinar si, además de la hipertensión ocular, se padece glaucoma.

Uno de ellos  es la gonioscopía con la que se obtiene un panorama claro del ángulo de drenaje del ojo.

Con el mismo objetivo de detectar glaucoma, el oftalmólogo también puede realizar la prueba del campo visual con la que pueden identificarse posibles puntos ciegos en la visión.

En los últimos años han aparecidos sofisticados métodos de medición de las estructuras retinianas, conocidos como tomógrafos de coherencia óptica (OCT).

Que permiten la medición de la capa de fibras nerviosas de la retina y la capa de células ganglionares de la retina.

Estas estructuras se adelgazan en el curso de la enfermedad del glaucoma. Es crucial la monitorización de las mismas para tener un control de la enfermedad.

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